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Compañía

Ahí está, detrás de ti. A veces salta por tu nuca al hombro y regresa para saber quién más te vigila. Camina a todas partes dentro de la bolsa del pantalón, junto a los mismos veinte pesos que tienes para todo el día y nunca te juzga por alimentarlo de esa manera. Al contrario, ahí está, siempre, en las piernas que batallan desde las 6 de la mañana hasta las 9 cuando los pies te arden de cansancio.

Está con todos y entre todos; sin embargo, algunos tienen un espíritu más afortunado, uno que descansa mientras agarras en tus manos un libro de cualquier tema inservible, cualquier cosa que en un año habrás olvidado, cualquier historia e, incluso, un tratado que explique su existencia como el motor que nos da vida desde el principio del tiempo.

Así que no importa donde esté o si está harto de ti, no lo sabes. A lo mejor imaginas que al final lo verás de frente y te reclamará el haber cambiado la belleza con que todos nacemos por una vida absurda. Mientras tanto te preparas y tratas de ser bueno; lo bueno que te permita ser el casero o tus padres.

Quizás será el exceso de confianza por saber que tu espíritu no tiene escapatoria lo que nos vuelve un animal soberbio, tirano y cruel.

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Escritor. Editor y librólogo de lunes a domingo, trabajo desde el balconcito de mi casa, al lado de las dueñas de mis quincenas. Escucho música todo el día y como a mis horas. No me gustan las mascotas que puedan dejar pelos.
Ilustrador. Soñó que se caía, pero se agarró de un lápiz.
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