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Por fin el fuego

La casa quedó cerrada por dentro. Poco antes de prenderle fuego, Jonás sintió la respiración de María en su espalda; el pequeño aliento con el que vislumbró, lleno de alegría, que faltaba muy poco para estar con ella en el lecho de su descanso, en esa pequeña cajita que la guardaba.

Escritora. «Larga y ardua es la enseñanza por medio de la teoría, corta y eficaz por medio del ejemplo.» –Anónimo

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No pares, ¡sigue leyendo!

Salomónica

Amor y amistad

Intentó el honesto amor de Octavio, sus zalamerías, sus guiños, sus flores siempre luminosas, hasta sus promesas de rizos ensortijados y manos perpetuamente…

Crear

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Esto que somos y lo que fuimos: fiesta de estrellas aferradas al beso anónimo, a la caricia prehistórica de noches centuplicadas derramándose sobre…

El Cardenal

Humo

Como el humo sueña deshacerse el cardenal como un corazón en un puño y escaparse de la jaula

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