La casa quedó cerrada por dentro. Poco antes de prenderle fuego, Jonás sintió la respiración de María en su espalda; el pequeño aliento con el que vislumbró, lleno de alegría, que faltaba muy poco para estar con ella en el lecho de su descanso, en esa pequeña cajita que la guardaba.
No pares, ¡sigue leyendo!
Un poco más
Subí montañas, crucé océanos y conquisté las cavernas más profundas. Nadé en tinacos llenos de billetes de alta denominación y cedí todo a…
Algunas sí
Regresé de mis pensamientos justo cuando dijiste: —Siempre estás como en otro lado. Y no sabía a qué te referías. Bueno, sí sabía…




