La casa quedó cerrada por dentro. Poco antes de prenderle fuego, Jonás sintió la respiración de María en su espalda; el pequeño aliento con el que vislumbró, lleno de alegría, que faltaba muy poco para estar con ella en el lecho de su descanso, en esa pequeña cajita que la guardaba.
No pares, ¡sigue leyendo!
La Perra Mayor
Salí de la preparatoria siendo aún virgen, pero me conocían como la Perra Mayor. Supuestamente me acosté con un maestro en el estacionamiento:…
Se nos olvida el cuerpo
Inmediatamente pensamos que la sombra es causa de la luz sobre nosotros. Se nos olvida el detalle más importante. …




