La casa quedó cerrada por dentro. Poco antes de prenderle fuego, Jonás sintió la respiración de María en su espalda; el pequeño aliento con el que vislumbró, lleno de alegría, que faltaba muy poco para estar con ella en el lecho de su descanso, en esa pequeña cajita que la guardaba.
No pares, ¡sigue leyendo!
Horas que se escurren sobre la mesa
Tenía la boca abierta y ella lo miraba de lejos. De lejos pero minuciosamente pasaba las pupilas sobre su cara. Su cara que…
Ella florece
Casi al diez para las siete de la mañana, dos departamentos abren y cierran sus puertas al mismo tiempo. En uno de ellos…




