¿Cuándo es demasiado honda la tierra?
¿la tersa mano de la demolición?,
el ojo adormecido por las afasias
y el pájaro equivocado
que entra por la puerta a la casa
y da un rodeo.
La naturaleza es una ramera, pero
¿quién la juzga si trae los nuevos botones a tus labios?
Si la rapiña ha construido una bella ciudad
de tu lado de la ciudad.
¿No es acaso más bella la palma africana
que el frondoso flamboyán? Pero,
¿cuál de ellos se cubre de flores en el verano?
Toda la noche vi crecer el fuego
No pares, ¡sigue leyendo!
El último lugar de un hombre
Los aldeanos de Darvaza me contaron que aquí es donde termina la vida. Que fue el Diablo quien ahuyentó a los geólogos que…
Claro de madrugada
La copa clareaba con los mismos colores que la madrugada, el fondo se acercaba con los últimos tragos y con la amenaza de…
Alientos de tedio y deseo
Bocanada de tedio. El suspiro se teje, se enreda y se disuelve. Ese blanco vértigo, abismo de sensaciones que atraviesan, sin diques ni…




