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Abril

Otro día más de un caluroso mes de ABRIL:

Por la mañana tus labios, mis labios, un INCENDIO de besos,
mis pensamientos derritiéndose sobre tus muslos,
y mi SUDOR cabalgando tu cuerpo.
Tú y yo, uniéndonos y separándonos,
como hacen con la playa las olas del MAR.

Por la tarde, SED.
Ya no estás más.
Me deshidrato tan sólo de pensarte,
tan SOLO de pensarte.
Y todo pasa y no pasa nada.

Por la noche mis poemas se evaporan de la cama,
llegan flotando hasta el cuarto de baño,
y sin titubeos se sumergen todas las palabras en la tina,
mientras gritan en silencio sus acentos,
encerradas en burbujas de jabón que rozan mi CUERPO.

Permanezco boca arriba por varias horas,
con los ojos MOJADOS, mirando a la nada,
escurriendo por los dedos la tinta borrosa de mis RECUERDOS.

Lleguemos a un acuerdo, tú me lees, yo te escribo.

«Había noches en que todo el mundo estaba como esperando algo y yo me sentía como un nómada fracasado, de esos que van a todas partes sin llegar a ningún lado.»

Escribo «adios» sin acento para que no suene a despedida.

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