Entonces quién o qué se mueve
en todo este «final»
si a la hoja seca por el suelo
no la mueve el viento ni la mueve la muerte
No pares, ¡sigue leyendo!
Dos ciudades
El DF no es una ciudad hoguera, aunque por las noches se alumbre a sí misma con la refulgente cualidad del fuego. Es…
Un único y singular anhelo
Empaquetado en una saturada capa de acontecimientos poco apocalípticos y más bien parcos, grises y desmotivantes, me siento fortuitamente frente a la luz…
El ladrón de palabras
Esto comienza una tarde de verano —llueve— y en mis adentros no tengo la más mínima idea de cómo comenzar este texto. Doy…
Dulce amor
Nos costó mucho trabajo hacernos, acostumbrarnos. Los días para mí, habituado a levantarme al alba e irme a la cama en cuanto la…




