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Antiguo, no extinto

El dinosaurio que camina lento –absurdo, atento y exuberante–, tenía pendiente una visita con el tiempo.

Paso a paso emprendió un viaje sin regreso hacia donde las manecillas del reloj no dan vuelta. Quería viajar al pasado y, quizá, un poco más allá.

Tic-tac, tic, tac. Paso a paso más lento que un segundo.

Las horas se transformaron en años, los días en siglos y así pasaron los meses sin llegar a ningún lado. Tal parece que ya no hay modo de echar el tiempo atrás.

Cansado, viejo, con las patas hinchadas, se detuvo a contemplar las costras de su dedos. Cada costra era un minuto gastado en tratar de regresar el tiempo sin ningún resultado.

Luego de pasar un buen rato pensando, se incorporó y miró hacia el frente: «Si no hay marcha atrás entonces lo mejor será caminar hacia adelante».

El dinosaurio con sus costras, sus patas hinchadas y aún con la idea de vivir en el pasado retomó el camino hacia el futuro, uno que no existe, que no conoce y que tal vez nunca vivirá.

Texto de Avin

Ilustración de Ixchel Estrada

Primero fue La ilustración
Tema: Tiempo

Texto de Avin

Ilustración de Ixchel Estrada

Primero fue La ilustración
Tema: Tiempo
Génesis
Despedida
Despedida

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