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Caer blandito

Es incoherente, me atrevo a decirlo, pero no hay cosa que desee más todos los días, a cada hora, desde que me levanto, cuando llego a casa, que volver a estar contigo y poner mi cuerpo despacito sobre ti.

Irnos volando mientras contemplas mis sueños y sin una palabra soportas mis movimientos. No importa si son discretos o desafiantes, tú siempre me abrazas, aun sin miembros posibles para sentirme, y finalmente me das confort.

Tú siempre afable, querida, mi cama.

Escritora. Observadora de la vida y los detalles. Me gusta compartir lo que veo, escribir con un ojo en lo real y el otro en lo imaginario.

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Asimetría

Primero fue el texto

Lo que más le gustaba de ella era la ceguera, esa incapacidad de mirarlo de frente. Le gustaba aquel velo de sombras amarillas…

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