Hay que aferrarse a lo que más se quiere. Eso, y deshacerse de lo prescindible.
Miró su brazo.
Lo cortó.
Se hizo un torniquete:
Resistió a la gangrena.
No pares, ¡sigue leyendo!
En la mañana de su cuadragésimo cumpleaños, H. J. Kriegel, famoso borracho con alma de querubín, despertó arropado en una cama confortable, muy…
Navidad no es comprar regalos en descuento. Navidad no es saludar al señor cartero una vez al año e invitarle una cahuama. Navidad…
Sentada a un lado de la mesa y sólo falta estirar los brazos: cruzar ese puente invisible que hace que la noche sea…
Mis manos han vivido más que yo. En ellas deposito mi confianza. ¿Si no fue con manos expertas, con qué?/El demiurgo nos moldeó…