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Caleidoscopía

¿Que si duele despertar?

Yo no lo sé… yo ya estoy muerto.

Lo supe desde aquel día en que me vi al espejo;
reflejo de otro espejo, retrato borroso de un rostro que no es mío,
caleidoscopio del tiempo.

Faccia-mapa desgastado, lleno de grietas mal trazadas,
retrato oblicuo de un viajero sin brújula.

Soy el tiempo sin reloj,
soliloquio de una película muda en blanco y negro
una verticalidad intermitente escurrida de color.

Soy el viento.

Lleguemos a un acuerdo, tú me lees, yo te escribo.

«Había noches en que todo el mundo estaba como esperando algo y yo me sentía como un nómada fracasado, de esos que van a todas partes sin llegar a ningún lado.»

Escribo «adios» sin acento para que no suene a despedida.

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No pares, ¡sigue leyendo!

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