Skip to content

Los no nacidos

Coloreó con la vista fija en el lienzo. De repente sonreía. Así nacieron flores hermosísimas y un cielo celeste y dulce. Pero de ese ser pensante y extraordinario que quería dibujar apenas había pintado los colores de sus sentimientos. Sí, Dios quiso pintar al hombre, pero justo cuando ya casi lo lograba decidió enjuagar el pincel con un pinchazo a una nube regordeta, de tal forma que un torrente de lluvia deslavó un poco la obra ya creada. De todos aquellos colores sólo se distinguieron algunos hilillos oscuros y desmenuzados. Cansado de su fracaso, Dios botó el pincel y se alejó. Su obra a medio hacer quedó rodeada de millones y millones de ojos invisibles y sorprendidos, los de todos los que no nacimos nunca.

Escritora.
Issa Martínez Llongueras, oriunda de la Ciudad de México (1965), es una escritora dedicada desde muy joven a la Literatura. Ha sido jurado de algunos certámenes internacionales como TALENT SEEKERS y LA PAZ ESTÁ EN CAMINO, este último de carácter infantil, convocado por IFLAC y dirigido por su directora, la escritora argentina María Cristina Azcona. Y en el certamen de THE COVE/ RINCON INTERNACIONAL 2014, Edición 19 de: Artes Visuales, Poesía y Narrativa. Ha prologado también algunos libros de escritores españoles, puertorriqueños, venezolanos y mexicanos. Su obra se encuentra recopilada en varias Antologías Internacionales publicadas en papel y formato digital. Cuenta con un libro de autor: Incienso de Madrugada Triste, publicado en Mérida, Venezuela, el cual fue propuesto como libro de estudio para la Maestría en Literatura Iberoamericana de la UNIVERSIDAD DE LOS ANDES, FACULTAD DE HUMANIDADES Y EDUCACIÓN, INSTITUTO DE INVESTIGACIONES LITERARIAS “GONZALO PICÓN FEBRES” en Mérida, Venezuela, por la Profesora Catedrática María Luisa Lázzaro.

Anterior
Siguiente

No pares, ¡sigue leyendo!

Fue en verano

Infancia

Han pasado algunos años. Por supuesto, no me es posible recordar la fecha exacta ni mucho menos el día en que sucedió, pero…

La tisana de Luisa

Tempestad

Dejó de llorar cuando le quedaban doce lágrimas para secarse por completo. Días después de ver como moría cada uno de sus recuerdos,…

Las nubes

Infancia

Recordé cuando me gustaba girar muchas veces mientras miraba al cielo. Cuando me dejaba caer en el jardín y la tierra y yo…

Volver arriba