desato mis manos. retiro de mis ojos la avalancha. cava mis venas el pulso del cansancio.
beso el exilio. es el maullido de las sombras quien me abraza.
me arrojo al lote de olvido. me regalo la delirada quietud de los barrancos.
No pares, ¡sigue leyendo!
Me molestan las voces, todas las voces que se enciman sobre el revoloteo de las alas de los moscas que vuelan en mi…
No sabía cómo regresar pero sí qué escuchar y es que, antes, de lo único que tenía certeza era de los playlists que…