Saltear al contenido principal

Canto solar

Lo sé amiga
lo sé amigo
lo sé padres

Que no sabrán
dónde mis enemigos
han dejado mi cabeza

Que mis huesos
no descansarán
bajo una piedra
con mi nombre

Ni habrá monumento
que recuerde
mi valentía

Que quizá
ninguna mujer
llore al mirarme
por el desierto

Pero estaré feliz
bailando en el infierno
Feliz de haber luchado
por su libertad

Y si mi cuerpo
resiste
Y si ellos dicen
algo de verdad de esto
entonces todo estará bien
hasta ese interminable porqué.

Loading
Cristian Celis
Me enseñaron a escribir y a contar desde los tres años con ayuda de naipes, corcholatas de colores y revistas de ciencia. Mi televisión (de esas grandotas de madera ) no se veía, así que tenía que imaginarme lo que sucedía adentro, ¡oh imaginación! La poesía es como un sol, adentro, único y salvado: respirar de sus manos amigas, como de pájaros azules que se vuelan por el cráneo, pisar el pasto seco y el aroma acuarela de los mercados, decir con sus jaulas las negras olas desnudas que me toman por el brazo; el sol ondula por encima, como un pálido disco blanco enjuagado. Cuando no trabajo en mi laboratorio me gusta salir a caminar mucho y visitar el océano, ¡ah! y los efectos psicodélicos de las guitarras jaguar. Me gustan las puertas viejas y vencidas, los paseos sin sentido y el viento en la cara cuando voy en moto. No me gusta cortarme el cabello.
Tras ganar su primer premio en efectivo, cambiarlo por brandy y cerveza y beberlos con sus rivales, descubrió su pasión por las letras y que la sopa en realidad sí es un buen alimento ...

No pares, ¡sigue leyendo!

El plato del buen comer

Grasa

A los seis meses, Emiliano Gael, ya comía huevito con tocino, eso y su Kinder Delice. Estaba bien bonito, mijo, con sus piernotas…

El monte

Infancia

Cano siempre fue un niño ensimismado y cabizbajo. Eran contadas las ocasiones en que salía a jugar con nosotros, eso es cierto. No…

Bailemos mujer, bailemos

Carnada

Bailemos hasta desaparecer entre el humo de esta habitación sin ventanas. Asfixiémonos lentamente mientras esperamos la madrugada, droguémonos de besos y caricias, sintamos…

Volver arriba