Guáchate nomás cómo se topa el barrio desde arriba. A todo dar. Malo que no semos águilas para vidiar a las vecinas arreglarse, los oclayos aquí fallan. Chingos de tatsis ruleteando, pa’ ganarme la vida, yo mi ranfla no la trabajaba. ¿Se ve tantamadre desde aquí, veá? Si a mí me tocara organizarlos, me desentendía del desmadre. Porque ya lo dijo mi compadre, a estos borregos no hay quien los cambie. Toda la gente anda de aquí pa’llá en el güiri güiri. Que sí, que no, que chinga tu madre, que chingues la tuya, y que me dice, y que le digo, y que me dice: dice no dice, es puro chisme dice, ni les des viada. Cábrones sestos, no les para el hocico. Y es que osease, sistá padre pero guachándolos de uno en uno, ya en bola de pedo sacan. Luego quesque el gobierno ha arreglado y dejado bien bonito pero ni es cierto, pura farsa, desde aquí se mira clarito que está culero pues. El pavimento y todo. Eso sí no huele feo el ambiente como según rumoran, a mí rico se me hizo. Y pues ya, yo ya me borro, pinche bola de sanababichis se lo lavan. Atentamente Dios.
Adan Brontis
Soñador. Escritor con los ojos abiertos. Mirada en la espalda. Aprendió a vivir las calles, los buenos tacos y el sudor de las mujeres. México es un puñal clavado en su espalda.
Un cubo. Esqueleto de mentes poderosas.
Con la capacidad de moverse totalmente inactiva, con los ojos detenidos en la luz titilante y los dedos partidos en 16 botones, descansa…
El lugar de dios
Vinieron: me están buscando. Escucho mi nombre aunque me rodea el silencio. Sólo se oyen algunos de mis movimientos: cuando prendo un cigarro…
La mudanza
Me dirigí al punto apenas tuve las coordenadas. Apunté mi nombre en la lista de espera desde hace ya varios meses pero fue…
Juegos con el aire
Fueron interminables horas de interminables juegos, tus máscaras y tus escondites. Te encantaba cerrar los ojos y correr como si fueses tres personas…




