Absolutamente todo cambiaría si nos enseñaran que el hambre no es más que una muestra
del ansia,
de la debilidad,
y de un diluido instinto animal.
Males crónicos de nuestra especie.
No pares, ¡sigue leyendo!
Subí montañas, crucé océanos y conquisté las cavernas más profundas. Nadé en tinacos llenos de billetes de alta denominación y cedí todo a…
Escribo de lo que no es aún, mientras el ayer queda cautivo en la lágrima incipiente de todos los días muertos. Pienso en…
Rebosan las mesas. Los cántaros, los tarros de sal, el pan oloroso de recién cocido, los platos generosos de mole y arroz y…
«Se renta». Detuve mis pasos frente aquel edificio sobre Reforma. Ventanas amplias y, sobre todo, elevador. Luego de saber el bajo costo de…