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Crema de estrellas

Lava la ballena para que crezca
Lava la sirena para que suba
alto, alto
Muerde las estrellas de su cadera
celestial
Duerme al delfín del fin del mundo
Vuelve a las estrellas mariposas
Negros escupitajos de luz
Crece a la ballena al fin del tiempo
Para que sueñe
para que amanezca
con la cara repleta de sirenas
con el delfín amarrado a sus caderas
Quietud de inconsciente
Y soledad.
«Vuelta por el universo… »

Me enseñaron a escribir y a contar desde los tres años con ayuda de naipes, corcholatas de colores y revistas de ciencia.

Mi televisión (de esas grandotas de madera ) no se veía, así que tenía que imaginarme lo que sucedía adentro, ¡oh imaginación!

La poesía es como un sol, adentro, único y salvado: respirar de sus manos amigas, como de pájaros azules que se vuelan por el cráneo, pisar el pasto seco y el aroma acuarela de los mercados, decir con sus jaulas las negras olas desnudas que me toman por el brazo; el sol ondula por encima, como un pálido disco blanco enjuagado. Cuando no trabajo en mi laboratorio me gusta salir a caminar mucho y visitar el océano, ¡ah! y los efectos psicodélicos de las guitarras jaguar.

Me gustan las puertas viejas y vencidas, los paseos sin sentido y el viento en la cara cuando voy en moto. No me gusta cortarme el cabello.

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