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Pulpa inmortal

Cuando descubrí que tu camino era el enredo, que tu tranquilidad reposaba en los laberintos del drama, cuando entendí que encontrabas sosiego solo en la destartalada maraña del infortunio y me arrastrabas con mucho vértigo a las profundas aguas negras de tu rabioso palpitar, era muy tarde; ya me habías tragado y me sentí viajando a través de un intestino maloliente, deslizándome como una masa de comida corroída por los ácidos de la angustia, bañado en la gloria de la bilis y los refrescantes jugos gástricos; comprendí que era pura mierda en proceso y que necesitaba salir a cualquier costo.

No fue fácil habilitarme una salida, desensalchicharme, romper la placenta vociferante de tu cuerpo; no fue fácil abrirme paso a través de tus tripas congestionadas, ni superar el poder hipnótico de tus esfínteres, ni la tibieza amarilla de tus grasas.

No tuve la paciencia y te rompí: nací de una cesárea realizada desde adentro, puñaladas al revés, socavando con uñas y dientes; no había otra forma, ni tampoco conozco a nadie que haya lubricado alguna vez una salida.

Pero aún no logro librarme de este olor que me dejaste, de este aliento a interior de víscera, a carne abandonada. Amor, por favor ¡Líbrame de esta descomposición!

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DelReal
Escritor/Ilustrador. Diseñador gráfico alma vendida, hedonista de bolsillo vacío, activista de la pereza y los vicios solitarios, nacido en tierra de nadie Santiago de Cali, prosperó en la vida alegre y fue criado en modo experimental, casi como un hámster de ritmos tropicales, con la ternura y los dientes necesarios para dar un par de puñaladas de cariño y el justo pelito afelpado de la embriaguez. Cree que el juicio es una trampa, la cerveza es una dicha y el humor confunde al tiempo; cree que el dinero es para los amigos, los genitales para el viento tibio y un vaso de licor con hielos para mantener el equilibrio en cualquier ocasión que valga la pena. Dibuja desde siempre, con disciplina de borracho -tinta y mugre- y nunca termina nada, no sabe de finales ni de principios ni de la ciencia exacta del éxito. Pero sabe caminar por ahí, encontrando compinches que han iluminado las vueltas de su vida, y le escuchan sus teorías de viejo impertinente, iconoclasta y prostático, a cambio del poco tiempo que nos queda. Amén.
Ilustra. También construye marionetas.

No pares, ¡sigue leyendo!

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