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De la coronilla al perineo

Me gritas e intento calmarte. Te pregunto y no me contestas. Me dices y no te entiendo. Te invito y te vuelves un lastre. Me adulas y te devuelvo una bofetada. Te hablo tierno y crees que me burlo. Callas y pienso que eres culpable. Te acaricio y buscas un cuchillo en mi mano. Me atraes y espero una zancadilla. Te digo te amo y te cagas de risa. Me dices que me necesitas y te mando al siquiatra. Me preocupo por ti y decides largarte sin teléfono. Me pides un favor y busco quién te lo haga. Me voy al trabajo y esculcas en mis cosas. Me prestas el iPhone y me meto a tu Facebook. Te doy un beso y me muerdes la lengua. Me guiñas un ojo y volteo la cara.

Vámonos ya para la clínica y buscamos un cirujano. Que nos parta por la mitad, de la coronilla al perineo. Que cosa mi izquierda con tu derecha y tu derecha con mi izquierda. Así tal vez podamos ser un par de individuos felices.

 

Tras ganar su primer premio en efectivo, cambiarlo por brandy y cerveza y beberlos con sus rivales, descubrió su pasión por las letras y que la sopa en realidad sí es un buen alimento ...

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