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Duerme

No abras los ojos si no quieres,
no hay motivos para despertar.

Parece que el mundo quiso
jugar con tu suerte de niña buena.

No abras los ojos, duerme
la noche es dulce y te pertenece.

La calma se niega a abandonar el nido
donde tus sueños se juntaron con las estrellas.

Desnuda te vas hundiendo
en tu almohada de cabellos.

No abras los ojos,
duerme /
y mientras duermes,
las flores crecerán tranquilas allá afuera.

Lleguemos a un acuerdo, tú me lees, yo te escribo.

«Había noches en que todo el mundo estaba como esperando algo y yo me sentía como un nómada fracasado, de esos que van a todas partes sin llegar a ningún lado.»

Escribo «adios» sin acento para que no suene a despedida.

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