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El ánimo ciego

Una cara, todas las caras. Como si todos los días te toparas con caras de asiáticos: las mismas facciones, diferentes ficciones.

Los dientes separados, las palabras bien acomodadas; tanto, que por ese hueco se escapa lo que entre líneas aparece.

Tus errores, tus fallas, tus pecas. Mis pecas y lunares. Los unes, imaginas figuras, constelaciones…

La epidermis expuesta. Un cuerpo lampiño como último eslabón de la evolución. Vellitos que me protegen. Mi suéter puesto encima de la cabeza, la misma cabeza, la cabeza en sí. Cubrir la cabeza para mantenerla fría. Ya tengo hambre.

Otra vez es de día. El mismo ritual. Aquí lo que menos cuenta son las decisiones viscerales.

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Escritora. Escribe para no olvidar(se). Escribe recordando que las letras divagan entre libros e imágenes, por eso se apresura a aprehenderlas. Escribe porque le atraen los instantes. Escribe porque le desespera esperar. Escribe aunque su letra sea todo menos bonita.
Ilustradora. El color es una constante en mi trabajo. Algo tan cotidiano, para mí se transforma en un algo único, ilimitado, sin horizontes visibles, en algo infinito que puede introducirse en un formato simple como el papel. Desde mis emociones más íntimas hasta mis estados de ánimo están contenidos en los trazos, los únicos a los que no puedo mentir ni engañar. De ahí que cada pieza tenga un énfasis particular en cada trazo, en cada mancha, en cada rayón, en cada línea, aunque tengan la apariencia de un accidente. Cada accidente está premeditado. La experimentación con los materiales es otro recurso que uso para destacar detalles. No tengo un tema específico pero me gusta dibujar mujeres y gatos o un híbrido de ambos; la mayoría de las veces dibujo lo que imagino. Todas mis ilustraciones guardan una parte de mí: en ocasiones, secretos e historias no contadas, sueños e invenciones de personajes que no podrían existir en otro lugar más que en mis trazos y mente. Sin embargo, todas están siempre abiertas al público para dar pie a que cada espectador pueda crear su propia historia, sus propios personajes, para que inicien una nueva narrativa. A la edad de 24 años, soy egresada de la Escuela Nacional de Artes Plásticas –de la Licenciatura de Diseño y Comunicación Visual– y de la Academia de San Carlos con un Diplomado en Arte Contemporáneo. Actualmente me dedico a la ilustración y la docencia.

No pares, ¡sigue leyendo!

Mi A.U.

Primero fue la imagen

En las tonalidades de la noche se alcanzaban a distinguir los movimientos de su cola. Trataba de llegar a esos pasos que sus…

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