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Famélica

Me como los chicles, me como las letras, me como las uñas.

Me trago mis palabras, me muerdo hasta sangrar los pellejitos que quedan de las horas, devoro las anomalías que se refugian en mi carne.

Me como mis pies, mis manos, me como mis neuronas. Mastico ávidamente cada esquirla de memoria.

Engullo estrellas, mierda, sueños, carroña. Me como todas las tormentas que caben en mi nombre, todos los cielos, todas las sombras.

Y no termino de saciar mi hambre.

 

 

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En una vida anterior fui encargada de un videoclub en Ciudad Juárez, actriz de teatro: bolero, ángel, diabla, preciosa ridícula, cantante, abogada, mujer fatal, vividora, loca, desahuciada, princesa, bruja, rata bailarina, niña, niño, tortuga, anciana…; modelo, ayudante de un mago y faquir, vendedora de amuletos cósmicos en ferias del pueblo, vendedora de tiempos compartidos, asistente de un psiquiatra bebedor, mesera con escote amplio, telefonista de call-center, paseadora de perros, guionista, correctora de estilo, redactora publicitaria y estratega de contenidos web. Ahora vivo reencarnada en mí.
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