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Taxidermia de la furia

Dos cuerpos, de sus cabezas no sabemos nada. Una mujer embolsada y el desierto hirviendo su podredumbre. No pudimos salvarlo. Un coágulo nos mira desde el fondo de la cubeta. Cáncer, sí, en el seno derecho. La sangre quema, los ojos enervados y la respiración tartamudea.

En medio de la sala tu cuerpo. Mejor no digas nada. Nunca había escuchado el hueco que una bala deja en medio del ruido. Te dije que te calles, maldita sea.

Y el corazón no alcanza, los puños se crispan.

Te odio cada vez que te pienso. ¡Que te calles, carajo! Esta ropa no es mía, apestas al perfume de la puta de tu secretaria. La cama con una soledad moribunda.

La furia me llaga los intestinos y me sacia de impotencia, me habita en el hartazgo y el hastío, en el vértigo soporífero de la rutina, en los puños caídos de los boxeadores, en las butacas del equipo derrotado, en la fila infinita del tráfico.

Vi entrar aquellas tanquetas y arrasarlo todo, vi a la anciana golpearlas con su bolso y a los jóvenes salir corriendo. Vi alzarse toletes y piedras.

Vi la furia de todos, la ira contrapuesta en gritos lacrimógenos, la maldita voluntad de que en este lugar no pase nada.

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Andrés Márquez
Escritor. Estudió Letras Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras, UNAM. Obtuvo el premio José Emilio Pacheco, en el área de poesía, así como la beca Edmundo Valadés para publicaciones independientes, en 2004, 2005 y 2009. Actualmente es editor de la gaceta de literatura y gráfica Literal, y de sus distintas colecciones.
Ilustradora. Mujer a la que le cuesta trabajo describirse en pocas palabras, pero que en un intento de ello podría decir que es mitad mariposa, mitad escorpión. Buscadora incansable del placer de vivir, cazadora de sombras, recolectora de cristales, espía de ventanas, coleccionista de reflejos, soñadora, viajera, filósofa y psicoloca frustrada, apasionada, sensible ante cualquier estímulo, observadora compulsiva, amante del amor, de la humanidad, de las bellas artes, del erotismo, del conocimiento, de la naturaleza, de cualquier cosa que despierte su asombro y creatividad. Cree en la humanidad y en el arte como productor de conciencia social. Canta, dibuja, escribe y toma fotos para sentirse más viva.

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