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Retorno

Regresaba del trabajo cuando vi su silueta alejándose de mi casa. Se detuvo un momento, me miró fijamente y continuó su camino. La sangre, la carne y el dolor de mis hijas y mi mujer debieron ser suficientes para calmar su hambre y prescindir de mí como presa.

Un mito que se volvía realidad. Una historia que nadie quiso escuchar. Una agonía ciega que clamaba venganza.

No fue fácil rastrearlo. Estuve perdido, estuve lejos, estuve cerca. Hace poco descubrí su identidad. Es un hombre de familia con dos hijos y una esposa.

Ayer visité su hogar y le dejé un mensaje como el que él me dejó, y una nota para encontrarnos hoy, bajo la luz de una luna llena, en el lugar de mi tragedia.

Frente a la puerta de mi antigua casa, ahora deteriorada por dentro y por fuera, grito los nombres de mis muertos para pedirles permiso y valor. Con el corazón hambriento y un cuchillo amarrado a cada una de mis manos empujo la madera.

El crujir de la puerta se confunde con su aullido.

 

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Tras ganar su primer premio en efectivo, cambiarlo por brandy y cerveza y beberlos con sus rivales, descubrió su pasión por las letras y que la sopa en realidad sí es un buen alimento ...
Ilustrador. Lo que nos da la propiedad de reyes o reinas es la vida misma y el hecho de que la vivamos personal e individualmente aun cuando sabemos que somos parte de un todo, aun cuando en los momentos más oscuros nos consuele saber que nuestras oscuras preguntas estén en la mente / espíritu / alma / esencia de otros. Esa virtud innata de vivir es fuertemente enriquecida con la virtud de dar vida, de ser nosotros mismos canales para la creación de nuevos mundos que se impongan a la cuestionante y finita realidad. Es allí donde creo confluir con este proyecto de creación colectiva, donde los ríos se cruzan aumentando su caudal para simplemente seguir irrigando (sí, también, por qué no, hasta llegar al mar).

No pares, ¡sigue leyendo!

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