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Gañanes

Es más que eso. Es más que la falta de palabra, que la decepción, que la aceptación. Es más que el tiempo, que la deshonestidad, la perversión o la falta de vergüenza.

Es el silencio, la apatía, la desidia.

Es la semilla implantada entre el hígado y el estómago, la raíz que perfora el intestino, los tallos que se enredan entre las costillas y obscurecen el corazón.

Es su flor de venganza y dolor cuyo polen cabalga los eritrocitos para sodomizar cada poro, cada célula. Cada neurona.

Son los parásitos con los que nos obligan a vivir. La ameba del odio, la tenia que ansía el mal ajeno, el ácaro de estrategia sociópata.

Es su descaro de obligarnos a apagar las luces poco a poco, de empujarnos a las tinieblas de este mundo de aberraciones.

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Tras ganar su primer premio en efectivo, cambiarlo por brandy y cerveza y beberlos con sus rivales, descubrió su pasión por las letras y que la sopa en realidad sí es un buen alimento ...
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