Skip to content

Hágase la luz

El asunto de mi cabeza siempre ha sido curioso.

Al principio sólo me sirvió para darme de topes, pues tardé en entender este asunto de no poder traspasar la materia, cual dios inmortal que creía que era.

Un día, seguramente ya cansado de mi propia obstinación, vislumbré, por fin, que también había una puerta y no sólo paredes.

Una entrada a otro círculo del círculo, a un lóbulo desconocido en donde no existe otro yo más que el mío: realidad única sin soledad, sin miedo.

Y al final de cuentas todo este asunto de mi cabeza no es más que electricidad, electrones caprichosos, puentes de luz, luciérnagas de camino: mi sendero: el único. Realidad fluorescente: mi realidad: la única.

 

Escritora. «Larga y ardua es la enseñanza por medio de la teoría, corta y eficaz por medio del ejemplo.» –Anónimo

Anterior
Siguiente

No pares, ¡sigue leyendo!

Vergüenza familiar

Vergüenza

I Mi padre nos mira un tanto avergonzado, como si le hubiéramos fallado todos y cada uno de nosotros cinco, sus hijos, sus…

EY!

Desafío

Hemos venido a afligirnos. Cuando el sol florece, cuando no se nubla la vista y todos los arboles sonríen. A preguntarse por qué…

Sin título

Vergüenza

Vacía la palabra queda Un cráneo de hojas envueltas flota La cruz de hielo de lo que siempre dijimos No quiero ser enterrado…

Volver arriba