Saltear al contenido principal

Hágase la luz

El asunto de mi cabeza siempre ha sido curioso.

Al principio sólo me sirvió para darme de topes, pues tardé en entender este asunto de no poder traspasar la materia, cual dios inmortal que creía que era.

Un día, seguramente ya cansado de mi propia obstinación, vislumbré, por fin, que también había una puerta y no sólo paredes.

Una entrada a otro círculo del círculo, a un lóbulo desconocido en donde no existe otro yo más que el mío: realidad única sin soledad, sin miedo.

Y al final de cuentas todo este asunto de mi cabeza no es más que electricidad, electrones caprichosos, puentes de luz, luciérnagas de camino: mi sendero: el único. Realidad fluorescente: mi realidad: la única.

 

Loading
Escritora. «Larga y ardua es la enseñanza por medio de la teoría, corta y eficaz por medio del ejemplo.» –Anónimo
Ilustradora. Vendedora de sueños, trompetista en el circo de la mariposa, a veces maga. También pinta y hace flan.

No pares, ¡sigue leyendo!

Sin título

Vergüenza

Vacía la palabra queda Un cráneo de hojas envueltas flota La cruz de hielo de lo que siempre dijimos No quiero ser enterrado…

Dos ciudades

Ciudad

El DF no es una ciudad hoguera, aunque por las noches se alumbre a sí misma con la refulgente cualidad del fuego. Es…

El plato del buen comer

Grasa

A los seis meses, Emiliano Gael, ya comía huevito con tocino, eso y su Kinder Delice. Estaba bien bonito, mijo, con sus piernotas…

Volver arriba