Escucho murmullos, quejidos, gritos, y no son fantasmas, sino otras mujeres. Yo sólo espero que él venga y se lleve lo que me queda de digna. Me comporté. Fui puta. Fui su porno dama. Aquí me tiene, encerrada, con sobredosis de soledad. Paciente. Sé que si logra abatirme no volverá a probarme, y guardo la esperanza de volverlo a sentir teniéndome entre sus piernas. Me vendrá a encontrar ya muerta para chupar mis huesos. Y en el otro mundo, tendré un orgasmo eterno de cuerpo no presente.
No pares, ¡sigue leyendo!
Pequeños detalles
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Capa sobre capa
Practica artes marciales, para defenderse, para defender, para saberse poderosa. No es inusual verla en las distintas asambleas de la semana (Martes, charla…
La historia de siempre
—Te amo –le dijo por primera vez. —Yo también te amo –le respondió. En el callejón a la vuelta de su casa cada…




