Siempre fue cuadrado y, aunque tuviera cuatro ángulos rectos, siempre le dijeron obtuso. Al menos hasta que la conoció, después de eso él y ella se pusieron cuadraplégicos a navegar hirsutos de bonanza y kashmir, a boicotear picos de arancel y balar pirotecnia embalsamante. Calaron entremecidos los balines de los hisopos y marmotearon falsiformes los cubículos antroposóficos. Arremetieron esdrújulos contra el vitiligo diario del circulo hexadecimal y pospusieron la reversa hasta que las perséfones no bramaran más. Bebieron transgénicos de código minificado, redundaron en lava transparente de llamas cotorras, traspapelaron el monasterio de caleidoscopios ciegos; se parieron el uno al otro entre amnistías calcinadas hasta que todo se tornó madera albina de ébano pacífico.
Al transcribir los años que no pasaron y los momentos que se repitieron ella se disolvió, o se murió, o se extravió, o se inmoló, o todas las conscripciones previas.
Ahora a él no le queda ni un ángulo, ni un motivo, ni un tamal mal amarrado; sólo un pensamiento color orín con un par de líneas desdibujadas.
Obtuso
No pares, ¡sigue leyendo!
Así cantaré alabanzas a tu nombre
Virginia escucha el maullido de un trueno disuelto a la distancia. Media hora, no más que eso; después tendrá que correr. Apura las…
Sombra
Vagué por callejones con las suelas embarradas de historias. Mostré mi lado b. Y mi track oculto. Y mi máscara pintada de implosiones…
Por la mañana pienso que la luz es el enemigo a vencer
“Aquel que alcance a ver simultáneamente su sombra y luz, alcanza a verse por ambos lados. De esa manera llega al equilibrio.” C…
No está en las manos
Recuerdo bien una noche en especial que no podía dormir. Tenía un malestar en las piernas que no me dejaba dormir. Al día…




