Siempre fue cuadrado y, aunque tuviera cuatro ángulos rectos, siempre le dijeron obtuso. Al menos hasta que la conoció, después de eso él y ella se pusieron cuadraplégicos a navegar hirsutos de bonanza y kashmir, a boicotear picos de arancel y balar pirotecnia embalsamante. Calaron entremecidos los balines de los hisopos y marmotearon falsiformes los cubículos antroposóficos. Arremetieron esdrújulos contra el vitiligo diario del circulo hexadecimal y pospusieron la reversa hasta que las perséfones no bramaran más. Bebieron transgénicos de código minificado, redundaron en lava transparente de llamas cotorras, traspapelaron el monasterio de caleidoscopios ciegos; se parieron el uno al otro entre amnistías calcinadas hasta que todo se tornó madera albina de ébano pacífico.
Al transcribir los años que no pasaron y los momentos que se repitieron ella se disolvió, o se murió, o se extravió, o se inmoló, o todas las conscripciones previas.
Ahora a él no le queda ni un ángulo, ni un motivo, ni un tamal mal amarrado; sólo un pensamiento color orín con un par de líneas desdibujadas.
Obtuso
No pares, ¡sigue leyendo!
A(h!)parecer
Sólo en la medida en que es lo que puede ser, el parecer resulta, apenas, soportable. No sé por qué cuando inundas…
Los hay negros…
¿Y para qué un auriga? El deseo no llegará lejos, será vaivén y una indecisión postergada. Pies suspendidos, aterrados de contacto, anclados en…
Nothing but mammals
El instinto gregario, el afán por estar juntos. Coordenadas paralelas, eso que llaman «la época». Hacer historia, pasar desapercibido. Ignorar al pasado, hacer…
Mirar al cielo
¿Has mirado esa nube, esa que en la profundidad de lo sinuoso va convirtiéndose en muchas cosas, esa a la que el viento…




