Skip to content

Íncubos y súcubos

Escucho murmullos, quejidos, gritos, y no son fantasmas, sino otras mujeres. Yo sólo espero que él venga y se lleve lo que me queda de digna. Me comporté. Fui puta. Fui su porno dama. Aquí me tiene, encerrada, con sobredosis de soledad. Paciente. Sé que si logra abatirme no volverá a probarme, y guardo la esperanza de volverlo a sentir teniéndome entre sus piernas. Me vendrá a encontrar ya muerta para chupar mis huesos. Y en el otro mundo, tendré un orgasmo eterno de cuerpo no presente.

Soñador. Escritor con los ojos abiertos. Mirada en la espalda. Aprendió a vivir las calles, los buenos tacos y el sudor de las mujeres. México es un puñal clavado en su espalda.

Anterior
Siguiente

No pares, ¡sigue leyendo!

Aterrizaje forzoso

Aparato

Hace cuarenta minutos que giramos en círculos sobre el D.F. Parece que peinamos el smog con nuestras alas. El señor de adelante se…

Personas que quizá conozcas

Amor y amistad

Desde aquella última vez que me dejó con los labios estirados, como quien estira la mano esperando un saludo, no nos habíamos visto…

No sin ella

Llamada

Nadie escuchó sus pasos apurados bajar la escalera. Nadie imaginó que la joven favorita del pueblo, la más diligente y llena de vida…

Volver arriba