Reventarán susurros,
gritos y silencios de la madre:
antiguas súplicas sin cauce
serán el vientre que aborte
nuestros sueños.
En privilegio al destierro iremos
supurando estupidez por los oídos
y, de codicia,
marchita la luz de los ojos.
De aquella antigua cicatriz
que tan despiadadamente
castró a la vida
manarán umbilicales mutilados
justo donde el futuro habrá muerto.






























