Saltear al contenido principal

Se nos va perdiendo el amor

En el recuerdo se instala un día, una memoria, opaca y turbulenta, extendida, desordenada, como todo recuerdo. Se escucha, siempre, un estribillo. Will tear us apart again. Y recuerdo la tarde en que nos sentamos a ver la tarde, a verla moverse sobre nosotros y los muros y el polvo y la ansiedad. La banca del parque abandonaba paciente el calor celosamente acumulado durante el día; el pasto recuperaba su dignidad después del tropel de los perros; la brisa, arrogante, comenzaba a llamarse viento. Entonces cayó una lluvia delgada que traslucía esa misma tarde (quizá otra, más pronta o más luminosa, pero no puedo saberlo) y nos miramos tan estrechamente que parpadeabas con mis ojos.

Nos levantamos, sí, y caminamos serenos a casa. Apenas atravesamos el umbral y volviste a hundir tus ojos en los míos, y también tu beso, y tus dientes en mi hombro. Se nos perdió la tarde entre nubes oscuras. Apart. Se nos escondió el hambre que no fuera de labios.

Y mientras conciliabas el sueño, y te estirabas por fin bajo la sábana, ya vislumbraba la claridad de tus ojos afligidos, las heridas que pendían sobre nosotros, deslizándose hacia el momento en que corte amarras.

Again.

 

Loading
Avatar
Escritor. Lugar común: perfil obsesivo compulsivo, pero es cierto y útil en producción editorial. Editor, traductor, corrector de estilo.

No pares, ¡sigue leyendo!

Púas

Primero fue la imagen

—¿Y si cortamos el cordón con tu navaja? —No parece ser suficientemente fuerte. —¿Por qué echas a perder la fiesta desde el inicio?…

Ilusión de la guerra

Primero fue la imagen

Que no mienta el oxígeno feminista, es la espada un falo erguido para luchar, no es un vientre. Quiere el príncipe defender su…

Volver arriba