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Topografía

Toda cicatriz carga memoria. Accidente, necesidad, a veces intención, pero siempre porta razones: «rompí una ventana con la palma y me pusieron cinco puntos; casi pierdo el meñique», «me rompí la nariz en la playa: apenas se ve la sutura, pero quedó la marca de la piedra», «me corté: lo necesitaba».

A veces, también, la cicatriz porta nombre. De este lado del pecho, Monserrat perdió el rostro, pero no su sitio; al otro lado, Elisa se obstina. Claudia reclamó el antebrazo, y besó la cicatriz más suave. Teresa se esconde entre el vello de la pierna, justo sobre la rodilla. Cabe el muslo, Paola reclama a gritos, y a su lado Euriclea. Allende la muñeca, Rosa, la más cauta, la más oculta, y el brazo se llama Olvido.

Y así se desperdigan los recuerdos: la espalda ajada, las rodillas hendidas, la cara marcada, los ojos estriados y perdidos. Un mapa que se desvanece o se oculta, en el que tú no estás.

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Escritor. Lugar común: perfil obsesivo compulsivo, pero es cierto y útil en producción editorial. Editor, traductor, corrector de estilo.
Ilustradora. Mujer a la que le cuesta trabajo describirse en pocas palabras, pero que en un intento de ello podría decir que es mitad mariposa, mitad escorpión. Buscadora incansable del placer de vivir, cazadora de sombras, recolectora de cristales, espía de ventanas, coleccionista de reflejos, soñadora, viajera, filósofa y psicoloca frustrada, apasionada, sensible ante cualquier estímulo, observadora compulsiva, amante del amor, de la humanidad, de las bellas artes, del erotismo, del conocimiento, de la naturaleza, de cualquier cosa que despierte su asombro y creatividad. Cree en la humanidad y en el arte como productor de conciencia social. Canta, dibuja, escribe y toma fotos para sentirse más viva.
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