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Hambre

Lo domina, su hambre es mórbida. Comenzó a meterse comida en la boca a los setenta kilos y, luego a los ochenta, tragaba papel y plástico. Para los noventa comía tierra, plantas y flores. No era el ser humano detrás del hambre quien quería comer, sino el hambre misma, se había vuelto un poseso. A los cien kilos devoró un gato completo y vivo. Luego, conforme pasaban los días y los kilos, él se tragaba todo: animales, platos, cucharas, mesas, vidrio, papel, aluminio, excremento e incluso personas; se había vuelto un caníbal.

Hoy, a los tres mil doscientos kilos de grasa, espera su muerte sentado sobre el último pedazo del mundo. Sin nada más que su cuerpo mismo.

Texto de Adan Brontis

Ilustración de Chiquita Milagro

Primero fue La ilustración
Tema: Grasa

Texto de Adan Brontis

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