Sí, quiero recordarla como una mujer de cabellos largos y lacios, recogidos como gajos de mar momentos antes de un temporal. Una dama de rostro angulado y piel tersa, rubicunda como una nube a la muerte del sol. Su piel de arena y el cuerpo poderoso y ágil, gracioso aunque con porte, como el de un caballo que a galope imprime sus cascos sobre un suelo de sal. Si pudiera describirla tal como la recuerdo y no como insisten los médicos que me tratan, diría que esa mujer abrió su corazón para entregarme el canto de mil pájaros, el amanecer, la noche y las cuatro estaciones en un solo instante, y no como esa que con imaginación delirante se abrió el pecho el día en que la sorprendí besando otros labios, tocando un continente que no era el mío.
No pares, ¡sigue leyendo!
Chackra mental en el centro de la frente
La carnada estaba ahí esperando. Colgando de un hilito cualquiera, uno que encontró en la caja de costura. Un pobre hilo sin personalidad…
La caída de un veinte
Para los demás su obra era perfecta, pero él sabía que eso no era posible. —In ilo tempore, todo era origen y fin:…
Acorde a las heridas
Deja que coagule la idea, ya casi lo tengo, una nota más y acabamos la melodía. ¿Sonaría mejor en fa, en do? A…




