Sí, quiero recordarla como una mujer de cabellos largos y lacios, recogidos como gajos de mar momentos antes de un temporal. Una dama de rostro angulado y piel tersa, rubicunda como una nube a la muerte del sol. Su piel de arena y el cuerpo poderoso y ágil, gracioso aunque con porte, como el de un caballo que a galope imprime sus cascos sobre un suelo de sal. Si pudiera describirla tal como la recuerdo y no como insisten los médicos que me tratan, diría que esa mujer abrió su corazón para entregarme el canto de mil pájaros, el amanecer, la noche y las cuatro estaciones en un solo instante, y no como esa que con imaginación delirante se abrió el pecho el día en que la sorprendí besando otros labios, tocando un continente que no era el mío.
Taxidermia de la furia
Dos cuerpos, de sus cabezas no sabemos nada. Una mujer embolsada y el desierto hirviendo su podredumbre. No pudimos salvarlo. Un coágulo nos…
El silencio
A mi mente llamas, recibes la llamada de los siglos, la boca del silencio es una llama, recibo de tu boca la llamada…
A dos columnas
¿Permiso de qué? En esta cochinada de ciudad no tenemos permiso de nada, no podemos dejar de ser nada. Igual y agarrar un…
Verse Chorus Verse
Batallas de azul, en mi cielo drogado, te miro, te asfixio y me salgo. Azul Amante Amarillo Normal Noche Ninfa Gran Girante Gusano…




