Lleguemos a un acuerdo, tú me lees, yo te escribo.
«Había noches en que todo el mundo estaba como esperando algo y yo me sentía como un nómada fracasado, de esos que van a todas partes sin llegar a ningún lado.»
Escribo «adios» sin acento para que no suene a despedida.
Creo que debí haber muerto hace años, cuando mi muerte hubiera resultado mínima, insignificante, vacía, silenciosa, anónima, olvidable. Debí haber muerto cuando todavía…