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Juegos con el aire

Fueron interminables horas de interminables juegos,  tus máscaras y tus escondites.

Te encantaba cerrar los ojos y correr como si fueses tres personas juntas.

No podías quedarte sólo ahí.

Te perdiste en el bosque, algunos dicen que fue culpa del sol en día nublado, que te evaporaste. Otros aseguran que corriste tan rápido que  trascendiste al aire que te detenía.

Yo sigo pensando que estás cerca.

Con la sonrisa escondida tras la quimérica máscara que hayas inventado.

 

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Escritor. Hombre bueno, de mal genio. Escribo, leo, vendo, imagino y fumo cosas.
Ilustrador. Ilustrador amateur de tiempo completo.
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Cuando la lluvia se te enrede en las botas como alas y meteoros no desistas. Tampoco temas de la luna aplastante que se yergue a tus espaldas, ni a las temerosas brisas que se enrojecen como lenguas extranjeras. Ni al temor de las piernas cuando el miedo agita sus banderas terribles, ni al ocaso y sus colmillos despuntando en tu cara los instintos.
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