Skip to content

La pérdida de las ganas

Las últimas tres veces comencé a dejar de sentirte cuando estabas arriba de mí.

Era como si tus pensamientos jalaran todo tu ser hacia otro lado y así tu cuerpo perdía toda densidad, toda humedad, toda belleza.

Tus manos torpes y tus ojos hundidos en la nada.

Éramos todo y no podíamos sentir. Un par de veces me distraje tanto que perdí las ganas.

Un día dejé de asistir a nuestros clandestinos encuentros. Me paré frente a la puerta del derruido departamento que rentábamos para alojar la mentira que vivimos.

Escribí rápidamente una nota en la mitad de una sucia hoja que saqué de mi cartera:

Hasta nunca, hermosa.
Fue un placer.

Escritor. Hombre bueno, de mal genio. Escribo, leo, vendo, imagino y fumo cosas.

Anterior
Siguiente

No pares, ¡sigue leyendo!

Tris tras

Ansiedad

Abrió la puerta y ahí estaba. El siguiente suceso fue súbito; tanto, que por más que se empeñó en enterarse, su cerebro no…

Las ajenas

Pena

Tú que te crees el más intelectual de tu círculo de amigos. Ese que no se fija en las banalidades del cuerpo humano…

El último pendejo

Futuro

Desconozco órdenes establecidos De los tiempos presentes y pasados De un futuro mamado De la tierra sin tierra De la tierra con cables…

Volver arriba