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La pérdida de las ganas

Las últimas tres veces comencé a dejar de sentirte cuando estabas arriba de mí.

Era como si tus pensamientos jalaran todo tu ser hacia otro lado y así tu cuerpo perdía toda densidad, toda humedad, toda belleza.

Tus manos torpes y tus ojos hundidos en la nada.

Éramos todo y no podíamos sentir. Un par de veces me distraje tanto que perdí las ganas.

Un día dejé de asistir a nuestros clandestinos encuentros. Me paré frente a la puerta del derruido departamento que rentábamos para alojar la mentira que vivimos.

Escribí rápidamente una nota en la mitad de una sucia hoja que saqué de mi cartera:

Hasta nunca, hermosa.
Fue un placer.

Escritor. Hombre bueno, de mal genio. Escribo, leo, vendo, imagino y fumo cosas.

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Púas

Primero fue la imagen

—¿Y si cortamos el cordón con tu navaja? —No parece ser suficientemente fuerte. —¿Por qué echas a perder la fiesta desde el inicio?…

Pulpa inmortal

Grasa

Cuando descubrí que tu camino era el enredo, que tu tranquilidad reposaba en los laberintos del drama, cuando entendí que encontrabas sosiego solo…

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