Skip to content

La pérdida de las ganas

Las últimas tres veces comencé a dejar de sentirte cuando estabas arriba de mí.

Era como si tus pensamientos jalaran todo tu ser hacia otro lado y así tu cuerpo perdía toda densidad, toda humedad, toda belleza.

Tus manos torpes y tus ojos hundidos en la nada.

Éramos todo y no podíamos sentir. Un par de veces me distraje tanto que perdí las ganas.

Un día dejé de asistir a nuestros clandestinos encuentros. Me paré frente a la puerta del derruido departamento que rentábamos para alojar la mentira que vivimos.

Escribí rápidamente una nota en la mitad de una sucia hoja que saqué de mi cartera:

Hasta nunca, hermosa.
Fue un placer.

Escritor. Hombre bueno, de mal genio. Escribo, leo, vendo, imagino y fumo cosas.

Anterior
Siguiente

No pares, ¡sigue leyendo!

Haz lo que debas hacer

Espíritu

haz lo que debas hacer, hazlo bien y no dudes de lo que estés haciendo. algo así me dictaba entre sueños mi conciencia…

Bye

Incertidumbre

Cristina se despide de todos a las tres y cuarto de la mañana. No quiso irse temprano con los «normales» pero tampoco quiere…

Loco

Comodidad

Había decidido mantenerlo en secreto, sin embargo, cada noche me asomaba a la ventana para observarla detenidamente. Y ahí estaba: diminuta y brillante…

Volver arriba