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La risa

(A Gabriel)

Cuando ríes el mundo entero florece. Es esa risa tuya la que despierta a los animales de mis profundidades marinas y los obliga a salir, a ver el sol. Te deseo cuando ríes. Tu risa que es una explosión erótica de todos los sentidos dilata mis poros y me sube la sangre a la cabeza. Mi fantasía será siempre que rías mientras socavas mi tierra, mientras abres en mí huecos que riegas con tu respiración. Tu risa es la lluvia de esta cosecha.

Ríes y algo en mí se crispa, se mueve desde mis huesos. Tengo el impulso de desnudarte, de besarte la sombra que también ríe sonora. De llenar de mi sangre caliente a esa carcajada que abre como navajas al mundo.

Por ser mi placer más grande y más antiguo, quiero de ti, más que otra cosa, ese sonido de tu alegría que se hace eterno en los tiempos.

Tu risa que persigo de una vida a otra, que es la señal inequívoca de tu existencia.

 

Ilustradora. Conejo con disfraz humano; el disfraz se dedica a comer, dormir y cagar. Como actividad extracurricular hace teatro, danza, yoga, escribe y pinta… Pero el conejo Randy sólo tiene dos preocupaciones en la vida: que no se acabe el agua y que no se extingan las abejas. Por lo demás, sabe del apocalipsis venidero y lo toma con la mejor filosofía taoísta: aprender a desaprender, guardar silencio y esperar.

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