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Mirar para adentro

Cada cabeza es un bosque, un escondite. Corre a refugiarte cuando las ansias te han comido, cuando necesites escuchar tus silencios o cuando las horas por la noche te permitan transitar entre los árboles del sueño.

Invita a tu bosque a quien entienda tu lenguaje, cobíjalo con tus hojas secas y enséñale esa vida paralela donde tu exterior hace eco con lo interno de tu cuerpo y donde podrás encontrar la paz.

 

Escritora. Observadora de la vida y los detalles. Me gusta compartir lo que veo, escribir con un ojo en lo real y el otro en lo imaginario.

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Había cuatro tejedoras del mundo, pero la historia decidió sacar a una. Ella tejía el sintiempo, por eso la dejaron fuera. Le daba…

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