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No apagues la luz

La sombra, el miedo, el mal se te atribuya,
solícita, poeta, enferma, fría,
manos del bravo y pies del fugitivo.

Que vele o duerma, media vida es tuya;
si velo, te lo pago con el día,
y si duermo, no siento lo que vivo.

Federico García Lorca

Todo pasa de noche, en el tiempo en que no estás.

Las historias de miedo cuentan sus mejores episodios y los animales peligrosos, ocultos tras la sombra de los árboles, esperan el silencio para atacar.

Fantasía asociada al fin de los días, restos de sangre escurriendo por el piso, agua surgiendo a borbotones por las grietas del pozo donde el asesino escondió los restos de la víctima que acaba de matar.

Todo pasa de noche, en el tiempo en que te vas a descansar.

Y cuando abres las páginas del libro viejo, el cielo nublado le grita a SATANÁS por su nombre en letras grandes. Nadie quiere verlo, nadie quiere que se le aparezca, pero ahí está. Jala las cobijas, suspira pesadillas y canta. En una voz muy baja maldice el día en que naciste, te besa la frente y se va.

Así es la noche cuando cae.

A veces romántica y poética, casi siempre maldita y siniestra, pues todo pasa en el momento en que cierras los ojos y empiezas a soñar. La noche siempre larga, siempre atenta, sinónimo de magia, de muerte, de monstruos y maldiciones. Tú eliges cuál de todos velará tu sueño junto a la cama.

Es de noche y todo pasa. No ves, no sientes, no escuchas, no te mueves… Es mejor que no apagues la luz.

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Escritora. Bruja de oficio, cocinera de palabras por accidente. Cambio de color todo el tiempo porque no me gusta el gris, un poco sí el negro, pero nada como un puñado de crayolas para ponerle matiz al papel. A veces escribo porque no sé cómo más decir las cosas, a veces pinto porque no sé como escribir lo que estoy pensando, pero siempre o casi siempre me visto de algún modo especial para despistar al enemigo. Me gusta hablar y aunque no me gusta mucho la gente, siempre encuentro algún modo de pasar bien el tiempo rodeada de toda clase de especies. El trabajo me apasiona, los lápices de madera No. 2 también; conocer lugares me fascina y comer rico me pone muy feliz. Vivo de las palabras, del Internet y de levantarme todas las mañanas para seguir una rutina que espero algún día pueda romper para irme a vivir a la playa, tomar bloody marys con sombrillita y ponerme al sol hasta que me arda la conciencia. Por el momento vivo enamorada y no conozco otro lugar mejor. El latte caliente, una caja de camellos, una coca cola fría por la tarde, si se puede coca cola todo el día, y un beso antes de dormir son mi receta favorita para sonreír cuando incluso el color más brillante se ve gris. La Avinchuela mágica.
Ilustradora. Soy un pedazo de circunstancia mutante.
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