En tu gruta kárstica, en tu río subcutáneo, en tu discontinuidad de Lehmann.
En tu corazón de fruta, en tus ojos sésiles, en las muescas de tus manos.
En tus esquinas doblaré mis huecos.
En tus bordes afilaré mis labios.
No pares, ¡sigue leyendo!
La última vez que vi a mi sobrina ella me daba la espalda, es la imagen que guardé en mi cabeza. No recuerdo…
Me vuelves a buscar con tu paso rápido, hablando rápido, respirando rápido, pidiéndome vernos rápido. Y yo sonrío. No soy un hombre veloz,…
Y qué hago si en medio de la oscuridad comienzas a traer a todos tus fantasmas. A todos los conozco, me has presentado…
Deja de mirarme así. Tus ojos están atravesando mi espalda mientras camino de regreso a casa. ¿No puedes decir nada? ¿No puedes gritar?…