Skip to content

Cosquilleos

Malco Razón no sentía como los demás. Cuando le llegaba la ansiedad, la angustia o el amor no le revoloteaban “maripositas en el estómago”, como solía decir su hermana. En su lugar, sentía pedazos de caricaturas descuartizadas que le provocaban vómitos con su cabello despeinado, o punzadas con el roce de un seno cercenado y excitado. Sufría. Sufría bastante cada que alguna emoción acaparaba sin permiso su vientre.

Malco murió de manera inexplicable. Decidieron practicarle una autopsia. La doctora que hizo los cortes encontró en su interior un manojo de ojos llorando y unas cuantas narices llenas de mocos. Sin poder contenerse vomitó sobre el cuerpo inerte un millón de mariposas.

Tras ganar su primer premio en efectivo, cambiarlo por brandy y cerveza y beberlos con sus rivales, descubrió su pasión por las letras y que la sopa en realidad sí es un buen alimento ...

Anterior
Siguiente

No pares, ¡sigue leyendo!

Notas para una teoría sobre tocar la puerta de un desconocido

Llamada

Siempre creí que la arquitectura de una vivienda revelaba mucho de quien la habitara. No sólo el tamaño, el color o la forma;…

Dos ciudades

Ciudad

El DF no es una ciudad hoguera, aunque por las noches se alumbre a sí misma con la refulgente cualidad del fuego. Es…

Volver arriba