Por ahora, tu vida y mi vida no se encuentran en ningún momento. Pero allá, en los bordes tumultuosos del futuro, en las sábanas quietas que aún no compartimos, nuestros espíritus continúan su sueño y mantienen un abrazo de fuego.
No pares, ¡sigue leyendo!
Los matices de la pena
Amanece en color sentencia de muerte: oliendo a madre agonizante de aflicción y familia y amigos avergonzados. Quedó por ahí, una noche rancia…
Karina Citadina
A la entrepierna de Karina la han llamado de mil formas. Detrás de un escritorio, entre filas de butacas, sobre inodoros públicos o…
Estampas de los días que pasan
Por fin el papel arroz está tendido, abierto y listo para llenarse con unas hebras de tabaco. El papel se deja dar forma,…




