Saltear al contenido principal

Sol de Marzo

Ando en el centro.
¡Ya!, ahora.
Enamorado del sol de Marzo
y con el cabello alborotado por el sueño.
Ando como el sol de febrero
escupiendo rayos distantes
que limpian las calles y llevo
el tiempo de tu cara en mis ojos.
He aprendido la diversión de los viejos,
a apreciar el desfile de muchachas,
como un vegetal, sentado y quieto,
esperando que los árboles lleguen
a la avenida o al infierno,
lo que pase,
lo que pase primero.

Loading
Cristian Celis
Me enseñaron a escribir y a contar desde los tres años con ayuda de naipes, corcholatas de colores y revistas de ciencia. Mi televisión (de esas grandotas de madera ) no se veía, así que tenía que imaginarme lo que sucedía adentro, ¡oh imaginación! La poesía es como un sol, adentro, único y salvado: respirar de sus manos amigas, como de pájaros azules que se vuelan por el cráneo, pisar el pasto seco y el aroma acuarela de los mercados, decir con sus jaulas las negras olas desnudas que me toman por el brazo; el sol ondula por encima, como un pálido disco blanco enjuagado. Cuando no trabajo en mi laboratorio me gusta salir a caminar mucho y visitar el océano, ¡ah! y los efectos psicodélicos de las guitarras jaguar. Me gustan las puertas viejas y vencidas, los paseos sin sentido y el viento en la cara cuando voy en moto. No me gusta cortarme el cabello.
Amante de las sirenas, los perros, de la riqueza de los colores que nos rodean, apasionada de la creación de historias paralelas a través de ilustraciones, mi mejor medio para comunicarme y a la vez impregnar lo que soy. Estudié la licenciatura de diseño y comunicación visual en la Escuela Nacional de Artes Plásticas , realice ilustración científica en el herbario de la Facultad de Ciencias de la UNAM, tomé un diplomado de ilustración con Guillermo De Gante y Enrique Torralba, con Gerardo Suzán y diversos seminarios con Antonio Santos, Gabriel Pacheco, Jesús Cisneros y Javier Sáez. Por último realicé un máster en álbum infantil ilustrado en Madrid y actualmente me dedico a la ilustración infantil.

No pares, ¡sigue leyendo!

Hijo mío, madre mía

Vergüenza

Cuando vi que mamá había descubierto lo que había hecho agaché la mirada. Ver su cara de desilusión y la negación que hizo…

Volver arriba