Ha llegado la primavera.
Es hora de tronar la espalda.
Llueven las flores, se entrelazan,
hacen giros; vienen a dar alegría sobre la tierra.
Las piedras se levantan heridas
a escupir de sus espíritus el azul del cielo.
¿Es posible ser discreto ante esto?
¿Mañana saldrá otro sol de turquesas?
Nuevamente no hay nube alguna
en todo el cielo redondo.
Primavera
No pares, ¡sigue leyendo!
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