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Sublimación

Compraba libros de escritores que no te cansabas de elogiar. Los leía esperando que las entrelíneas fueran esa plegaria que haría realidad el milagrito. Mi teléfono nunca sonó.

Dejé a un lado los vicios del cuerpo bajo la promesa de que a los buenos se les recompensa con apariciones, pero mi recuerdo de ti seguía sin encarnarse.

Me embelesé de otras auras resplandecientes mientras tú en otras bocas seguías dando muestra de buena voluntad… hasta que regresaste por tu propio pie. Me pediste que no te dejara desaparecer, pero ya no tenía veladoras ni tenía esperanza. La química dicta que a cierta temperatura un cuerpo sólido puede cambiar a un estado gaseoso sin pasar por el líquido. Los ojos se me han secado, ya no eres santo de mi devoción.

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Érika Anallely
Escritora. Escribe para no olvidar(se). Escribe recordando que las letras divagan entre libros e imágenes, por eso se apresura a aprehenderlas. Escribe porque le atraen los instantes. Escribe porque le desespera esperar. Escribe aunque su letra sea todo menos bonita.
Tras ganar su primer premio en efectivo, cambiarlo por brandy y cerveza y beberlos con sus rivales, descubrió su pasión por las letras y que la sopa en realidad sí es un buen alimento ...

No pares, ¡sigue leyendo!

Los vieron caminar

Ciudad

Se entendieron en el primer instante, ese que pasa cuando los dedos se entrelazan. Se llenaron de ciudad en los labios. Se caminaron…

Nada

Incertidumbre

Todo empezó con un pequeño moretón. La piel que cubría sus costillas se le hizo brillosa, tornasol, con pequeñas aberturas tipo branquias Eso…

La casa del nopal

Desafío

Para el ojo que no ha visto mucho, todos los nopales se ven iguales. Ahí parados, sembrados en la tierra como cualquier otra…

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