Saltear al contenido principal

Una tregua

“La calle fue quedando poco a poco desierta. Los espectáculos habían empezado en todas partes, creo. Sólo quedaban en la calle los tenderos y los gatos”*.

Y yo sólo esperaba a que le llegara su hora a tu indiferencia, que la fatiga de fin de día venciera. Necesitaba una tregua. Una calma nocturna: sin rumores ni ruidos allá afuera, sin palabras ni pensamientos en esta casa que a veces mata de asfixia. Tu apagado suspiro me sobresaltó, no quería ya ver más esos ojos que hieren de fría firmeza, insensibles a la caricia de un parpadeo.

Pero no podía dejarme ir y que la noche me inundara para recobrarme, porque la traición siempre está latente. Al más leve movimiento tu mirada podría matarme. Temía despertar con el hondo dolor de una garra clavada en la piel del sueño, el azul teñido de rojo y mi tranquilidad hecha jirones.

Y sí, es verdad, en otras alcobas el espectáculo ya habría comenzado. Pero yo estaba ya cansada de este juego de rencor e infidelidad. Tu mirada y tu silencio me helaban, me enceguecían como la luz blanca de un anfiteatro donde acecha la muerte y la angustia en cada respiro.

La pesadilla me embargó: “pájaros, monstruos marinos, ventanas dándose al silencio o dejando entrar un simulacro de la muerte”. Sólo esperaba que amaneciera, para que “el aire y las luces de la calle”**, me devolvieran el aliento.

*Albert Camus, El extranjero
**Julio Cortázar, “Orientación de los gatos”

Loading
Sirocco
Escritor. Sirocco es una agitación, un temblor, viene del desierto y de la mar. Susurra su camino al oído de la arena, allí deja su huella y presagia vida, pues en su camino respira el agua y le regala oleaje. Sirocco es movimiento, grito del silencio, fértil aridez que acoge las voces de todo, animado con su aliento. Así la tinta, como Sirocco en la arena, deja rastro. Sirocco un viento marino que escribe en el papel de las aguas, revela los trazos de la vitalidad, esa sorpresa del ojo ante el resplandor del rayo que penetra la espesura de la tormenta de arena; recuerda que hay que respirar, detenerse, ver y sentir, para seguir… Con la tinta, el barco ancla, se detiene en la mar, y llega a la luz el fondo; a veces, el surco sacude como un temblor y con la fuerza de un naufragio lleva a profundidades oscuras, donde habitan desconocidos seres marinos, terribles e inmemoriales. Sirocco es un nombre para la escritura de agua y arena, un nombre para ese rumor de trazos, en el sendero de la ventisca; Ella es un modo de conciencia, un caudal de sensación que se hace imagen. Por Él, ese viento del desierto, la arena se humedece de sal y la tierra transfigura semillas: magia alquímica, de metamorfosis y transmutaciones.
Ilustradora. Erika Posada, aka e.M.a. Publicista, diseñadora gráfica, ilustradora, freelance, libra, adoradora del sol, amante empedernida de los felinos y adicta al sonido que genera el aplastar hojitas y vainas secas en la calle.

No pares, ¡sigue leyendo!

Volver arriba