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Vacíos 19

Los domadores de vacíos no necesitan de minerales
no necesitan de ti
ni de tus dientes.

Un año más limpio en qué envolverse.

Antes de ser casa     los vacíos se desmoronan
se soplan
se comen
se hacen pipa y tibieza.

Huecos: antes de llover, se les puede ver dibujándose
y tosiéndose los vacíos que se les dan.

Se quedan, se faltan . . .  se atraviesan,
se llenan.

Justo antes de la vuelta
despedido de mi tibia cámara.

Respiro:
Empiezo.

Todos los sonidos están ardiendo
todos los colores están en llamas.

 

 

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Cristian Celis
Me enseñaron a escribir y a contar desde los tres años con ayuda de naipes, corcholatas de colores y revistas de ciencia. Mi televisión (de esas grandotas de madera ) no se veía, así que tenía que imaginarme lo que sucedía adentro, ¡oh imaginación! La poesía es como un sol, adentro, único y salvado: respirar de sus manos amigas, como de pájaros azules que se vuelan por el cráneo, pisar el pasto seco y el aroma acuarela de los mercados, decir con sus jaulas las negras olas desnudas que me toman por el brazo; el sol ondula por encima, como un pálido disco blanco enjuagado. Cuando no trabajo en mi laboratorio me gusta salir a caminar mucho y visitar el océano, ¡ah! y los efectos psicodélicos de las guitarras jaguar. Me gustan las puertas viejas y vencidas, los paseos sin sentido y el viento en la cara cuando voy en moto. No me gusta cortarme el cabello.

No pares, ¡sigue leyendo!

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