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Voyeur

Ojo gigante, ojo de mar, ojo que miras a la luna y sin disimulo me espías por las noches cuando dormir ya de por sí parece incómodo.

Siento tu pupila dilatada reflejada en el cristal, contemplando mis sueños como un velador que espera tranquilo a que su presa quede inconsciente para robarle el último bostezo de la noche.

No recuerdo la última vez que sentí calma, pues si trato de hurgar en mi memoria para saber cómo es que apareciste, lo único que se viene a mi cabeza es tu inmensa mirada tras el orificio de la puerta queriendo entrar.

Nunca pestañeas, nunca una lágrima cae de tu párpado inferior. Y me pregunto cómo lo haces, cómo logras quedarte ahí, parado, rogando por un vistazo de mi vida.

Hace tanto tiempo que me observas que  me he acostumbrado ya a tenerte como parte del paisaje, has pasado tantas horas con el ojo pegado bien abierto, que creo que empieza a gustarme esta sensación de ser parte de tus fantasías.

Ojo, mi ojo, mi gran y perverso ojo, ojo que miras a la luna y que me espías por las noches sin pedir nada a cambio, ¿qué va a ser de mí cuando decidas cerrarte y nunca más volverme a mirar?

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Avin
Escritora. Bruja de oficio, cocinera de palabras por accidente. Cambio de color todo el tiempo porque no me gusta el gris, un poco sí el negro, pero nada como un puñado de crayolas para ponerle matiz al papel. A veces escribo porque no sé cómo más decir las cosas, a veces pinto porque no sé como escribir lo que estoy pensando, pero siempre o casi siempre me visto de algún modo especial para despistar al enemigo. Me gusta hablar y aunque no me gusta mucho la gente, siempre encuentro algún modo de pasar bien el tiempo rodeada de toda clase de especies. El trabajo me apasiona, los lápices de madera No. 2 también; conocer lugares me fascina y comer rico me pone muy feliz. Vivo de las palabras, del Internet y de levantarme todas las mañanas para seguir una rutina que espero algún día pueda romper para irme a vivir a la playa, tomar bloody marys con sombrillita y ponerme al sol hasta que me arda la conciencia. Por el momento vivo enamorada y no conozco otro lugar mejor. El latte caliente, una caja de camellos, una coca cola fría por la tarde, si se puede coca cola todo el día, y un beso antes de dormir son mi receta favorita para sonreír cuando incluso el color más brillante se ve gris. La Avinchuela mágica.
Ilustradora. Soy un pedazo de circunstancia mutante.

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