Skip to content

Ventura

Lo vi desde mis mañanas de niña iridiscente.

Tendrá los días exactos, las manos amables, el abrazo etéreo.

Va a oler a lo que huele un armisticio. Sabrá desenredarme del tiempo.

Me hallará derramada de preguntas. Lo entenderé desierto de palabras.

Se dormirá el terror nocturno en la curva de su beso.

Nos seremos.

 

Loading
En una vida anterior fui encargada de un videoclub en Ciudad Juárez, actriz de teatro: bolero, ángel, diabla, preciosa ridícula, cantante, abogada, mujer fatal, vividora, loca, desahuciada, princesa, bruja, rata bailarina, niña, niño, tortuga, anciana…; modelo, ayudante de un mago y faquir, vendedora de amuletos cósmicos en ferias del pueblo, vendedora de tiempos compartidos, asistente de un psiquiatra bebedor, mesera con escote amplio, telefonista de call-center, paseadora de perros, guionista, correctora de estilo, redactora publicitaria y estratega de contenidos web. Ahora vivo reencarnada en mí.
Ilustradora. Soy un pedazo de circunstancia mutante.
Anterior
Siguiente

No pares, ¡sigue leyendo!

Opacidad

Grasa

No me quedaba muy claro de dónde venía ese olor Pensé que era ridícula autoexposición de las pedas que me pongo Pero no…

Los matices de la pena

Error

Amanece en color sentencia de muerte: oliendo a madre agonizante de aflicción y familia y amigos avergonzados. Quedó por ahí, una noche rancia…

Volver arriba