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Sepultura

En mi memoria sigue Martha

Todavía conservo tu imagen, la de encontrarte entubada con los ojos cerrados. Esa noche me dijeron que me despidiera de ti, tomé una de tus manos y la acaricié con suavidad. Me dediqué a memorizar todos los pliegues de su dorso mientras te contemplaba. Me transferí tu calidez, me grabé tu tacto. No es que le temiera a la palabra adiós, pero tus dedos y sus días vividos… Tenía catorce años cuando te vaciaron en una urna y no recuerdo la última vez cuando te visité.

Nunca se trató de los días en los que ya no te abrazaría ni platicaríamos, pero la urna… Hay días en los que te pienso y te imagino como una montaña y el otoño y una canción (la que siempre tarareabas).

Si existiera una posibilidad de que a los nichos los circundaran las abejas, de que tus cenizas hayan sido tomadas, una a una, por una colmena…

A lo mejor. Quizás.

Y serías pétalos, tallos, corola.

Los eventos improbables de la polinización; los reales materializados en un sepulcro. Sigues encerrada. Verdad. Y nosotros, los que quedamos, te perpetuamos con silencio.

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Escritora. Cafeinómana, observadora, insomne. De ser trapecista caminaría todo el tiempo por las orillas.
Ilustrador. Me gusta caminar, observar atento, hablar y hablar y hablar, la palidez del otoño y sus colores en el aire, el olor del café y los rincones vacíos.
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No pares, ¡sigue leyendo!

Carta hallada en el domicilio Real Jardín, número 14, Puebla de los Ángeles

Pena
Me apena mucho dirigirme a usted por medio de esta carta, esta declaración que nace de la necesidad de contarle lo que siento. Yo, que poco sé de cómo hablarle a una mujer de su condición, tan elegante y fina pero principalmente tan hermosa. Sé que en el momento en que reciba estas palabras, sentirá que de nada valen los intentos que desde el mes de mayo he realizado para poder platicar con usted. Pensará también que aquella tarde junto al portón de Morelos nada representó para mí y que mi vida ha sido la misma. Y no la culpo, pues mi cobardía de buscar los medios para acercarme a usted muestran indiferencia y no son dignos de un hombre.

Cada noche es una aventura en mi ciudad

Ciudad

Mientras camino por la banqueta me doy cuenta de que alguien me sigue. Trato de aflojar el auricular que traigo puesto ­­(siempre el…

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