Heriberto del Huerto Altamirano nació en un rancho y, desde que las primeras olas de Internet llegaron al pueblo, decidió largarse apenas le fuera posible a la Gran Ciudad, a vivir bajo noches iluminadas, tardes aglomeradas y moderneidad. De su vida austera no quería más que su desaparición. Cheche, como le decían por sus iniciales, llegó a su destino soñado a los 16 y, aunque se sintió como caviar recién empollado en un océano de posibilidades, nuca pudo conocer la superficie.
No pares, ¡sigue leyendo!
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Batallas de azul, en mi cielo drogado, te miro, te asfixio y me salgo. Azul Amante Amarillo Normal Noche Ninfa Gran Girante Gusano…
El Frankenstein del romance
Puedo vivir sin corazón si te lo doy porque estamos conectados. Y si mis ojos te los pudiera dar, también. Vería todo desde…
y = mx + b (o de cuando la distancia se acorta)
Cerrar los ojos. <Abrirlos>. Cerrar los ojos y abrirlos despacio. Cerrar los ojos y ver la silueta de un iris que parece mío…
Ensamble
No me digas que es todo lo que te queda. Levántate, ponte los zapatos, arriba, es muy temprano. Este es el momento que…




